D. Pedro Caballero Gómez
Miembro de AEST
Profesor del Colegio Obispo Perelló
Doctorando de la UCM
| La Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del
Sistema Educativo (LOGSE) establece en el artículo 36 los principios de normalización e
integración escolar para atender al alumnado con necesidades educativas especiales
permanentes o transitorias. "El Consejo de Europa para la atención al Superdotado está convencido de que la Educación tiene que respetar la unicidad de todos los individuos y por tanto aportarle una educación apropiada a su dotación." Los niños superdotados plantean en muchos casos problemas que no son fáciles de resolver en la Escuela. Sus necesidades educativas difieren a menudo de las de los demás compañeros y necesitan una especial atención para poder desarrollar su personalidad. Esto no es tarea fácil, como podemos comprender, pero pedimos desde aquí a los profesores, como grandes profesionales que son, que procuren tener en cuenta que alguna vez se pueden encontrar en sus aulas con uno de estos niños, que vamos a llamar superdotados, y ahí deben saber dar la talla. Se piensa que es muy importante la atención escolar para poder detectar y tratar a estos niños dentro de su entorno procurando que sean felices y, además, evitando el numeroso (más que el deseado) fracaso escolar. A este respecto recordamos lo que nos dice la doctora Erika Landau, que aconseja "no sacar al niño superdotado de su entorno a temprana edad, ya que el superdotado necesita conocer el contexto (promedio) en el que se va a desarrollar toda su vida". Estos niños plantean una doble problemática; por una parte, a nivel escolar, basada en la adaptación a un medio que ha sido diseñado para la gran mayoría y no para los alumnos de altas capacidades, y por otra parte, a nivel social (relacional). a). A nivel escolar, los que emanan del propio Sistema Educativo: contenidos curriculares, metodologías, ritmos de aprendizaje, criterios de evaluación, etc. b). A nivel social, las relaciones con sus semejantes (sabemos que son difíciles), relaciones con sus profesores (¿quién no ha tenido algún problema?), autoestima, etc. ANTE ESTO, ¿QUÉ DEBE HACER EL PROFESOR? 1º) Observar las diferencias de aprendizaje: vocabulario, capacidad de razonamiento, etc. Para lo cual es necesario obviamente que sepa qué es un niño superdotado, sus características, los modelos o tipos de superdotación. (Monks, 1992). Los profesores deben tener una formación que abarque a los alumnos con N.E.E. (Necesidades Educativas Especiales), tanto por debajo (minusvalías, etc.) como por encima (talentosos, creativos, genios; en una palabra, superdotados). 2º) Contacto con los padres, entrevistas e intercambio de información para ver en qué momento del proceso de Enseñanza-Aprendizaje se encuentra el niño. (Hacerle una evaluación inicial y observaciones oportunas). 3º) Realizar la Intervención Educativa oportuna. Ahora bien, las necesidades primordiales de estos alumnos no se dirigen especialmente a la búsqueda de una persona que les sepa contestar todas sus dudas, sino a alguien que pueda guiarlos. El profesor no tiene por qué ser un especialista en todas las áreas del conocimiento, sino tener una mayor madurez socioemocional y una disposición ante los recursos existentes. El profesor deberá estar dispuesto a colaborar con el alumno superdotado, a buscar alternativas que optimicen sus potencialidades y tratar de conseguir que estos alumnos tengan la esperanza y el deseo de colaborar en un futuro, en la solución de los problemas que acosan a la sociedad. Todos los profesores que tienen la formación necesaria y han tenido la experiencia de trabajar con superdotados, tienden a ser entusiastas y se muestran interesados en trabajar con ellos (Feldhusen y Hansen, 1988). Debemos tener en cuenta también que no hay que equivocarse a la hora de la flexibilización del currículo y hacerla en las dos direcciones: vertical o profundización y horizontal o ensanchamiento; es decir, no más y más conocimientos, acumulación de contenidos, sino también ensanchamiento, sin alejar al niño del grupo. Es muy importante que los alumnos vean las cosas desde diferentes aspectos, relacionándolas entre sí. La Metodología principal será el estudio independiente y la inductiva individualizada con el objeto de enseñar a pensar al alumno y mejorar las habilidades metacognitivas, presentándole un currículum desafiante, significativo y flexible; estimulando al alumno al conocimiento y/o experimentación de sus propias posibilidades, ofreciéndole vías o cauces para desarrollar su creatividad, su pensamiento crítico y llegar a satisfacer sus necesidades de aprendizaje e intereses, facilitándole las oportunidades para cubrir sus propias inquietudes. La Programación debe cumplir también unos requisitos, para adecuarse a las necesidades de estos alumnos. Debe ser: -Realista, tanto en cuanto a su temática como a los intereses del niño. -Abierta y flexible, que permita introducir situaciones específicas. -Motivadora, que coincida con las preocupaciones del grupo. -Interdisciplinar, relacionando varias áreas. -Globalizada, partiendo de centros de interés. -Contextualizada, es decir, adaptada al medio. Ahora bien, ¿qué formas o modos tenemos para intervenir? Las que se han utilizado, tanto en España como en otros países que tienen mayor tradición en estos temas, son: * Aceleración * Adaptaciones curriculares * Agrupamiento en clases especiales * Ampliación extracurricular * Programas de enriquecimiento De todos los nombrados anteriormente, la estrategia que mayores éxitos ha tenido, aunque no la única, han sido los PROGRAMAS DE ENRIQUECIMIENTO, siempre que se tengan en cuenta los aspectos fundamentales de: a). Desarrollo del área cognitiva. Ampliación y profundización temática, mejora y desarrollo de sus capacidades creativas y resolución de problemas, así como motivación para investigar. b). Desarrollo del área socioemocional, teniendo en cuenta características tales como la diferencia entre edad mental y edad cronológica, así como los problemas morales que nos puede plantear al hacerse preguntas sobre los "límites". c). El tercer aspecto a tener en cuenta será el número y la homogeneidad; deben ser grupos reducidos y lo más homogéneos posible. Un factor a considerar es que, según las expectativas que tengamos del niño superdotado, influye directamente en su rendimiento; estos alumnos necesitan de todo el apoyo y entrega del que seamos capaces, tanto los padres como los profesores si les damos confianza y les vamos creando dudas o retos, nos sorprenderemos de los resultados que conseguiremos, ya que como dicen Jellen y Verdin al referirse a la superdotación, "es la confluencia de la Cognición (inteligencia e imaginación), Afecto (empatía y sensibilidad) y Conación (intereses y motivación)". Si sabemos conjugar estos tres factores habremos triunfado como padres y como profesores, y nuestros hijos o alumnos nos estarán eternamente agradecidos. ¡Ánimo compañeros y colegas profesores, tenemos un camino duro por recorrer, pero a la vez muy gratificante, ya que veremos los logros que podemos conseguir con estos alumnos y nos harán olvidar los sinsabores que a veces nos da nuestra profesión y cómo estos alumnos triunfan tanto escolar como socialmente y así podremos contar con su inigualable ayuda para la construcción del futuro! REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS --Alencar, E.S. (1986): Psicología e Educasao do Superdotado. EPU (Sao Paulo) --Benito, Y. (1990): Problemática del niño superdotado. Amarú Ediciones, Salamanca. --Feldhussen, F.F. y Hansen, J. (1988): Teacher of the Gifted. Preparation and Supervision. --Freeman, J. et al. (1988): Los Niños Superdotados. Aspectos Psicológicos y Pedagógicos. Ed. Santillana. --Marland, S.P. (1972): Education of the Gifted and Talented, vol. I. US Printing Office, Washington D.C. --Renzulli, J.S. y Reis, S. (1992): Modelo de Enriquecimiento Triádico |
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