Nuestros jóvenes se expresan
¿Se estudia para saber... o para aprobar? Emilio López Campos (3º BUP) En este artículo expongo mi opinión acerca de la enseñanza en los Institutos y Universidades, donde los estudiantes se dedican a estudiar para aprobar, interesándose sólo por las notas en vez de estudiar para saber. Muchos profesores llegan a clase y cuentan el rollo, mientras los alumnos toman apuntes
a toda caña sin enterarse de casi nada, para después, en casa, trabajar sobre algo que a
veces ni comprenden ni les interesa. Hay muchos factores que influyen en el proceso de aprendizaje. Para un buen aprendizaje deben estar conformes todos los factores: -Edad: La edad más receptiva son los doce primeros años. A partir de ahí, se deja de aprender tan fácilmente y se empieza a mostrar interés por otras cosas, por lo que se necesitaría un estímulo mayor y un método eficaz. -Motivación: Para el estudiante es muy importante estar motivado y que le guste la asignatura, ya que la motivación ayuda al aprendizaje y a la retención de ideas. -Ansiedad: Es el resultado de un sobreestímulo o un plan fallido del alumno que produce un malestar en la persona y hasta el fracaso en los estudios. -Concentración: Es fundamental, ya que si no se presta atención difícilmente se puede captar la explicación para posteriormente desarrollarla y retenerla. -Método: Será personalizado y se debe basar en recordar lo explicado, pensarlo, debatirlo, ampliarlo y relacionarlo. El método es importante, pero lo más importante es aprender de una forma significativa, ordenada, divertida y favoreciendo la asociación mental de las ideas. Los profesores son importantes para conseguir una motivación y un buen método para sus alumnos. Unas explicaciones con anécdotas, curiosidades o comentarios divertidos facilitan recordarlo y motivan a completarlo, debatirlo y así aprendérselo. Me gustaría que los profesores enseñaran la belleza de la materia y el uso que puede tener en un futuro y así conseguir que a los alumnos les guste y lo aprecien. Una buena relación del profesor con los alumnos (de confianza, amistad, bromas, etc.) suele facilitar la asignatura al alumno, mientras que si lo que hay es enemistad, generalmente la materia le costará mucho. Cuando se amplían temas (haciendo trabajos o investigaciones voluntarias) se aprende mucho, se llevan a cabo bastantes cosas que no se habían dado en clase; además, lo dado en clase se aprende casi en su totalidad, ya que todo el trabajo realizado, ampliado e investigado se ha hecho en base a lo dado en clase y, como se está utilizando en todo momento, se aprende. Con los deberes sucede lo mismo, porque para debatir hay que ampliar conocimientos; además, con ellos también se expresa una opinión propia y se capta la de los demás participantes. Al emplear más tiempo con los debates y las ampliaciones del tema, el número de temas dados sería menor; sin embargo se sabría mucho sobre ellos, se entendería y se obtendría una opinión propia; igualmente los alumnos tendrían que recordar y echar la vista atrás periódicamente para que lo que se dio con anterioridad se asentara definitivamente y no habría que repetirlo año tras año, sino sólo recordarlo o releer los cuadernos anteriores. La gente memoriza las cosas como se las dicen, sin haber pensado sobre ello ni, a veces, entenderlo; sin interesarles ni saber en qué lo van a usar en el futuro, simplemente lo memorizan para el examen, para sacar buenas notas. Si las cosas se supieran de acuerdo con los factores expresados antes, para el examen sólo habría que repasar el cuaderno. En conclusión, creo que no se enseña de la mejor forma y que los alumnos tampoco ponen mucho de su parte para conseguir saber y no olvidar en el futuro lo que han aprendido en sus estudios. |
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