Hablan los padres
La decisiva influencia del profesor Todos sabemos lo sensibles e intuitivos que son los niños de altas capacidades y la facilidad con la que pueden captar las emociones de la gente que les rodea. Esto es especialmente aplicable al caso de su profesor, con quien pasan una buena parte de su tiempo al cabo del día. Si un profesor es amante de su profesión y enseña con entusiasmo, los niños lo notarán; si lo hace con desgana, también. Así, si a un maestro de verdad le gusta enseñar, explicará en clase con entusiasmo, hará que sus alumnos deseen aprender. De esa manera, cuando los alumnos más indagadores le hagan las "consabidas preguntas", se las contestará encantado de que le estén prestando tanta atención y de que sus palabras les sugieran nuevas preguntas, reflexiones, etc. Cuando, al terminar la clase, los alumnos ven que el profesor
continúa ofreciéndoles su colaboración para saciar su (insaciable) curiosidad,
proporcionándoles nuevas respuestas, consejos, bibliografía, fuentes donde puedan
conseguir más información y, en suma, ven que el profesor se interesa por ellos, lo
valoran en gran medida. Por el contrario, cuando un docente no disfruta de su
profesión, si para él su trabajo es pura rutina, impartirá las clases de manera
monótona, repetitiva y poco amena. Los alumnos lo percibirán de forma instantánea
(recordemos que los superdotados son muy sensibles), y entonces empezarán los problemas. ¿Cuántas veces les hemos dicho al ir al colegio, para
evitar estos problemas, "no preguntes", "no hables", "calladito,
por favor", etc., siempre coartando su personalidad? ¿No es muy triste? ¡A mí me
lo parece! Una madre |
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