RENDIMIENTO ESCOLAR E INTERESES DE LOS CHICOS MÁS
CAPACES. LOS PADRES COMO PADRES Y EDUCADORES DE ESTOS ALUMNOS
Dra.
Carmen Jiménez Fernández
Catedrática.
Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
Los hay desde medianamente dotados
y con buena adaptación escolar y social a extremadamente capaces que a
causa de la capacidad tan extrema, tienen cierta dificultad para las relaciones
sociales con sus iguales de similar edad cronológica. Los hay que destacan en
un campo determinado mientras que
otros tienen una poderosa capacidad para procesar distinto tipo de información
y dan la impresión de valer para todo; los hay muy creativos y muy inteligentes
al mismo tiempo, mientras que otros son muy creativos y gozan de una
inteligencia media-alta; los hay líderes sociales mientras que otros no
destacan principalmente en dicha dimensión.
Sin embargo como grupo, son alumnos que dan satisfacciones a sus
profesores y a sus padres, se avienen bien con sus compañeros, aspiran a buenos
rendimientos escolares y además disfrutan con el trabajo escolar que les
plantea desafíos adecuados. Pero pueden tener y tienen problemas escolares,
ocasionados en cierta medida por la monotonía de un currículo que no les
supone riesgo intelectual y que se concreta frecuentemente en tareas para ellos
rutinarias y repetitivas.
Los padres tienden a percibir pronto la capacidad del hijo pero ello no
significa que la apoyen o que le atiendan adecuadamente. El superdotado como
cualquier otro hijo precisa el amor, apoyo y guía de los padres para
desarrollarse como hijo y como superdotado. Por otra parte los padres son ante
todo padres. Y ser buen padre no es ser un padre ilustrado sino ofrecer el apoyo
radical y afectuoso que necesita el hijo, predicar con el ejemplo una coherencia
diaria, dar al hijo oportunidades de formación, abrirle a nuevas experiencias e
inculcarle hábitos de trabajo y la exigencia del trabajo bien hecho. Si además
se es padre ilustrado, pues estupendo.
Aprenden mucho con la corrección y guía del
adulto y son molinillos que pueden moler intereses más amplios que lo
estrictamente escolar. En la faceta educadora resulta muy positivo interesarse
por el trabajo escolar del hijo y mantener relaciones con el centro y con sus
profesores; un principio que debe presidir toda acción educativa es la
coherencia entre los padres y para con los hijos en los actos pequeños y en las
decisiones más importantes. Estos chicos tienen antenas poderosas y captan
prontamente la congruencia y las incongruencias, el pulso firme y la
flexibilidad o sus contrarios.